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A
NUESTRA SEÑORA DEL AMPARO
Jerusalén ardía de jilgueros.
Se colmaba de hosannas la mañana.
Olía a primavera y a besana
floreciendo de palmas los senderos.
Él
venía tranquilo. Colmeneros,
sus ojos de mirada sobrehumana
mielaban su tristeza por la grama
copiándose en los ramos, los rameros....
Desamparada
y sola le seguía
una virgen dulcísima de aromas.
Su corazón de niña presentía.
La
sombra de la cruz cual alto faro.
Las manos de la Madre, ya palomas,
volaban tras del Hijo a darle amparo.
IGNACIO RIVERA PODESTÁ
A LA VIRGEN DEL AMPARO
Salve, Virgen del AMPARO
Toda de oraciones llena,
blancor de nieve sin par,
¡ Salve, bendita azucena ¡
Jazmín
que a Cádiz perfuma
tras la llama de su cera
nimbo de gloria infinita
jardín de nácar y estrellas.
Fuente
de eterna verdad,
sagrario de la pureza,
perla cuajada del mar,
espejo de la realeza.
Que
en la tarde que declina
con blanco tintes de sal,
sus dulces manos bendicen
tras el ritmo del varal.
Y
ya en la noche escarlata
la brisa llora al compás,
de tus lágrimas nacientes,
blancas como el azahar.
Gabriel Solís
Poema dedicado por el Grupo Joven de la Hermandad al vestidor de nuestros
Titulares, con motivo de la entrega del premio Emilio L. Bartús
del año 1.998
PAZ Y AMPARO
Con dulzura de niño te vi llegar
tiernamente me miraste,
palpitó tu corazón
y tú me lo entregaste.
fue tan grande tu ilusión
que con tus manos me amparaste.
Yo te di mi bendición
y como madre me trataste.
Siempre me estas sonriendo
alegrando mi corazón
viendo como despacito
te hiciste mi vestidor.
Me acarician los encajes,
los bordados me dan color
y esa rosa en mi pecho
que tanto me gustó.
No te apartes de mi lado
no me dejes por favor
me lo está rogando mi hijo
y te lo pido yo:
no dejes de ser nunca nuestro
Vestidor.
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