TITULARES
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NTRA. MADRE Y SRA. MARÍA SANTÍSIMA DEL AMPARO La preciosa imagen de la Virgen del Amparo se realizó en los talleres del valenciano Rafael Perís, en base de unas manos que se encontraron en el baúl de una gaditana gran conocida de D. Emilio Bartús, datadas estas en el siglo XVIII de exquisita suavidad y delicadeza, en postura suplicante y acogedora... basándose el imaginero en dolorosas genuinamente sevillanas, como la del Refugio, Socorro y Presentación. Cinco
fueron los nombres propuestos para la advocación de la Madre
: Dulce Nombre, Refugio, Socorro, Consuelo y Amparo; el niño
Miguelito García fue el encargado de sacar la papeleta agraciada
con el dulce nombre que encierra todos los demás, AMPARO de
nuestras vidas. |
Es una Virgen Madre que sin ser niña es mocita y señora gaditana, con mirada tierna y dulce, nariz afilada y elegante, semblante pacificador de todo un pueblo que la denominó " la guapa de Cádiz ", el pueblo es muy sabio... y así la piropeaba cuando salió a la luz de la tacita, el Domingo de Ramos de 1.948 bajo el palio cedido por la V.O,T. de servitas; luego fueron una sencillas y graciosas bambalinas de encajes blancos con varales sin labrar, más adelante la orfebrería fue de Hijos de Juan Fernández y las bambalinas de cajón bordadas en unos talleres religiosos de Valencia, por último fue fray Ricardo de Córdoba quien realizó el boceto que luego bordarían las sucesoras de Mariano Arce en mayo de oro, así como también el techo de palio bordado en Jerez de la Frontera por Ildefonso Jiménez.
La toca sobre-manto también bordada en el taller gaditano de Arce y
abocetada por el antedicho fraile, muestra cuatro símbolos de mucho
peso en la Hermandad, las iniciales J.H.S., el anagrama del Ave María,
la Cruz de Jerusalén y el escudo Carmelita Descalzo.
Sobre sus sienes la corona que en 1.949 se cincelara en Orfebrería
Rodríguez de Jerez; porta en sus manos una rama de olivo en plata de
Manuel de los Rios, símbolo de Paz y aclamación al misterio
de la entrada; en su pecho cimbrea el escudo de la Orden del Carmelo de oro
y plata con remate inferior reproduciendo a Nuestro Padre Jesús de
la Paz; en el tocado luce también la magnífica Cruz pectoral
de oro y rubíes, realizada por un platero cordobés; asimismo,
posee la camelia de oro, galardón que se concediera a Emilio Bartús
y que él donó a la Virgen; una palma rizada en oro blanco, dos
rosarios de nácar y plata obsequio de Fray J. Luis Zurita O.C.D. ;
un rosario de perlas y plata enviado junto con la bendición por el
Santo Pontífice en el año del cincuentenario (1.998); la Saya
en damasco blanco bordada bajo diseño de Fray Ricardo en el taller
de Arce en 1.993, se ciñe con el fajín del General de Brigada
D. Francisco Iribarren.
Santa María del Amparo cumplió las bodas de oro de su bendición
en 1.998, donde se celebraron infinidad de actos conmemorativos, entre ellos
la procesión extraordinaria conla Señora por el barrio, una
jornada 19 de septiembre llena de recuerdos emocionantes, como cuando el coro
del Patrocinio cantó aquella letra a los sones de Rocío y la
capilla del Beato explosionó en petaladas, o aquella plaza del Mentidero,
Cervantes, Zorrilla, Buenos Aires,..., callejuelas llenitas de banderas y
reposteros para la Madre de Dios.
" Virgen Inmaculada, Ella que es la más Guapa de está tacita,
Ella que es la Madre Bendita del Mentidero, Ella que es la vecina más
Hermosa de Vea-Murguía, Ella que es la flor más perfumada de
la Alameda y el Azahar más fragante de la Plaza de la Oca, Ella que
es Virgen del Carmen Doliente, Ella que es el Amor de Cádiz, recoge
en sus pupilas, Rosa del Amparo, Princesa primera de nuestra Semana Santa
por más que pasen los siglos..".
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IMAGEN DE JESUS DE LA PAZ
Debido a la mala conservación del titular, al ataque de la carcoma y al deterioro del candelero, en el año 1.978, le fue encargado a D. Francisco Buiza Fernández la delicada hazaña de dar el nuevo aspecto a nuestro actual Titular. La Junta de entonces deseaba que la imagen conservara al menos parte de la faz que tallara Lainez Capote, por lo que Buiza introdujo una parte de la antigua mascarilla en el cuerpo modelado de la nueva imagen y adecuadamente retocado fue trasladado conjuntamente a madera. |
Muchas han sido las polémicas sobre esta operación, la verdad de esté enigma se descubre en el rostro inigualable de Jesús de la Paz, que con su dulce y profunda mirada nos evoca su cautiverio en el Puerto de Santa María o su Resurrección hispalense en Santa Marina...
Es un Cristo Joven, de pronunciadas veladuras y acertada policromía, con un barroco tratamiento del cabello abierto desde el centro de la cabeza y culminando con mechones rizados; posee un elemento poco común en las imágenes de Cristo, cómo son las pestañas de pelo natural; así mismo es una imagen de talla semicompleta, ya que al exponerse de pié en nuestra capilla por razones de espacio, era imposible hacerle las piernas, al contrario que los brazos, que son articulados para poder vestirlo con más facilidad, tanto a lomos de la pollina como sedente en su Trono en la festividad de Cristo Rey. De hechura elegante y majestuosa, bendice dulcemente con su mano derecha y con la izquierda sostiene las riendas o el cetro ( dependiendo de la festividad). El torso y la espalda del Señor, son partes que muy pocos pueden comtemplar y que son ejemplo de arte y maestría del singular Paco Buiza.
Las potencias procesionales fueron realizadas en el año 1.947 por Orfebrería Rodríguez en Jerez de la Frontera, de gran formato con la leyenda J.H.S. y dibujo barroquizado con discretos rayos.
El Señor posee su primera prenda bordada proveniente de un taller religioso de Valencia, una capa granate en aplicaciones y bordado artesanal en oro que en la actualidad se usa para camarín. En 1.997 el Taller de Arce y bajo diseño del capuchino cordobés Fray Ricardo, se realizó la túnica del Señor en oro fino sobre sarga blanca, El cetro es obra de Hijos de Juan Fernández, estrenado el día de la Realeza de Cristo del año 2.002.
Jesús de mejillas sonrosadas donde se recoge todo el sol de la Alameda, de pestañas que enjugan sus brillantes pupilas cuando en ellas se miran los primeros cofrades, de labios entre abietos como susurrando la oración palpitante de nuestros corazones renovados cada primavera. Cristo Rey del Mentidero, que una vez cruzaste las puertas de la ciudad para que el Carmelo te acogiera en su jocosa feligresia, Señor de la Paz.